La asesina australiana de los hongos pierde la apelación y amplían su condena
La australiana condenada por matar a tres familiares de su esposo con hongos venenosos perdió este viernes su intento de revocar sus condenas y se le impuso una sentencia más severa, al no poder demostrar que fue encarcelada injustamente.
En un juicio que desató un frenesí mediático mundial, Erin Patterson fue declarada culpable el año pasado por el asesinato en 2023 de los padres y una tía de su marido, del cual estaba separada, al servirles un almuerzo de ternera con setas tóxicas.
También fue condenada por el intento de asesinato de un tío de su pareja, un pastor que sobrevivió al envenenamiento después de varias semanas internado en el hospital.
La mujer de 52 años alegó que sus condenas por triple homicidio constituían un "error judicial" e instó a la Corte de Apelaciones del estado de Victoria a que la pusiera en libertad o a que se volviera a juzgar el caso.
El tribunal finalmente determinó que los asesinatos fueron "cuidadosamente planeados y deliberados", y que no había motivos suficientes para repetir el proceso.
"Este delito fue extraordinariamente frío y calculado", afirmó el juez Stephen McLeish. "Debe ser condenado en los términos más enérgicos".
La corte no solo desestimó la apelación de Patterson, sino que también determinó que su sentencia de prisión original no se correspondía con la gravedad de sus delitos.
Inicialmente, Patterson tenía derecho a solicitar la libertad después de 33 años.
El tribunal dictaminó que no debería tener acceso a la libertad condicional, lo que significa que es probable que Patterson muera en prisión.
La mujer no asistió al juicio en persona, sino que siguió las deliberaciones por videoconferencia desde una prisión de máxima seguridad en las afueras de Melbourne.
Sus abogados habían denunciado una serie de irregularidades en el juicio, entre ellas un contrainterrogatorio "opresivo" y decisiones injustas sobre la admisión de pruebas.
El juicio de Patterson en 2025 atrajo a podcasters, equipos de filmación y aficionados a los crímenes reales a un juzgado en la localidad rural de Morwell, una tranquila aldea en Victoria más conocida por sus rosas de concurso.
El motivo de los asesinatos sigue siendo un misterio.
S.Belanger--SMC