La guerra amenaza el lugar del Golfo en el mapa mundial del deporte
Casi 80.000 hinchas iban a presenciar en Doha un atractivo pulso entre la Argentina de Lionel Messi y la España de Lamine Yamal. También se esperaban centenares de miles de personas para los Grandes Premios de F1 de Baréin y Arabia Saudita. Pero la guerra en Oriente Medio no lo permitirá.
Desde hace años, los países del Golfo han apostado por la organización de eventos, una estrategia vista desde el principio como una forma de diplomacia a través del deporte e incluso como un intento de mejorar su imagen internacional.
Pero desde el inicio del conflicto actual el 28 de febrero se han ido sucediendo las noticias de cancelaciones y aplazamientos de competiciones previstas en la zona, otra consecuencia nefasta para Doha, Dubái, Abu Dabi o Riad.
"Los países del Golfo (...) se habían presentado como un islote de estabilidad. Ese era el corazón de su estrategia", subraya James Dorsey, investigador del Instituto S. Rajaratnam de Estudios Internacionales de Singapur.
Esta guerra, que comenzó con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y continuó con la retaliación iraní, ha causado "un daño importante a su reputación, que necesitará tiempo para ser reparado", señaló.
Teniendo en cuenta las condiciones climáticas de esta parte del planeta, con temperaturas muy altas durante prácticamente la mitad del año, la temporada de eventos deportivos en el Golfo suele culminar en febrero-marzo, antes de reanudarse en el otoño local.
Eso quiere decir que citas como la Vuelta ciclista a Emiratos o los torneos de tenis de Dubái y Abu Dabi pudieron terminar según lo previsto, aunque por muy poco.
En Dubái, jugadores importantes como los rusos Daniil Medvedev o Andrey Rublev estuvieron incluso varios días bloqueados en el país.
- Decepción de los hinchas -
Sin embargo, los ataques iraníes a varios países del Golfo en respuesta a la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra su territorio ha afectado directamente a otros eventos importantes.
Además de la cancelación de los Grandes Premios de F1 en Baréin y Arabia Saudita, y la Finalissima de fútbol Argentina-España, el Gran Premio de Catar de MotoGP se trasladó por ejemplo de abril a noviembre.
"Esperaba un partido inolvidable entre Messi y Yamal, un duelo entre la vieja y la nueva generación", dijo a la AFP Rabih, de 45 años, un habitante de Doha que es fan acérrimo del FC Barcelona.
El equipo de básquet de Dubái, que se unió esta temporada a la Euroliga, la principal competición europea, se ha visto obligado a deslocalizar sus partidos como local a Sarajevo, la capital bosnia.
- Inversiones descomunales -
Pero más allá de la decepción lógica de los aficionados, el asunto tiene un perjuicio económico de grandes dimensiones.
La región lleva invertidos miles de millones de dólares para hacerse un hueco muy destacado en el mapa del deporte, sin dudar en la construcción de estadios ultramodernos como hizo Catar para el Mundial 2022 de fútbol o como planea hacer Arabia Saudita, que acogerá esa misma cita en 2034.
Para Danyel Reiche, investigador de la Universidad de Emiratos, la estrategia de los países de la región "se apoya en tres pilares: el patrocinio (...), la propiedad de clubes como el Newcastle (Arabia Saudita), el Manchester City (Emiratos) o el PSG (Catar), y la organización de eventos".
"Solo ese último se ha visto afectado por la guerra", subraya.
En su opinión, las grandes federaciones deportivas "no dudarán en regresar al Golfo" cuando el conflicto pase, ya que esta parte del mundo "ha demostrado desde hace más de treinta años su fiabilidad y rentabilidad en la organización de eventos".
- Estrellas en la región -
En Arabia Saudita, la liga de fútbol, en la que militan estrellas como Cristiano Ronaldo o Karim Benzema, ha decidido seguir adelante con público ya que la situación allí no está tan degradada como en países vecinos.
En Catar se reanudó la liga de fútbol, aunque con interrupciones puntuales por las alertas aéreas.
En el horizonte aparecen eventos del otoño local como el Gran Premio de F1 de Abu Dabi, que clausurará la temporada. El próximo año, Catar debe acoger el Mundial de básquet y ese emirato tiene la ambición de conseguir la sede de los Juegos Olímpicos de 2036.
Si el conflicto actual "desemboca en un cambio de régimen en Irán", entonces "las opciones de Catar podrían ser altas", destaca James Dorsey.
Pero "si se cierra con el mantenimiento de un régimen duro o el caos, la organización de un evento de tal amplitud en la región se hará extremadamente difícil", avisa.
P.Beaulieu--SMC