Qalibaf, el negociador "ambicioso" del Irán post Jamenei
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, se ha impuesto como el principal negociador y uno de los rostros más visibles de la república islámica, ahora que el país entra en una nueva etapa debido a la guerra y la muerte de Alí Jamenei.
Pilar del establishment desde hace tres décadas y una de sus figuras no religiosas más destacadas, Qalibaf de 64 años ha asumido un papel protagónico en la guerra y en las negociaciones con Washington.
Qalibaf ha sobrevivido a más de cinco semanas de guerra lanzada por la ofensiva israeloestadounidense, en las que murieron varios altos cargos iraníes, incluyendo el exlíder supremo Alí Jamenei y el jefe de seguridad Alí Larijani.
El pasado fin de semana reapareció en público por primera vez en semanas para encabezar la delegación iraní en las conversaciones de Islamabad.
Allí, en la capital de Pakistán, se reunió con el vicepresidente estadounidense JD Vance. Fue el contacto de más alto nivel entre ambos países desde antes de la Revolución Islámica de 1979.
En Irán no está claro quién lleva las riendas del poder después de más de tres décadas y media de dominio de Alí Jamenei. Su hijo Mojtaba fue designado como su sucesor, pero no se le ha visto en público desde entonces, y se cree que resultó gravemente herido en el primer día de la guerra, el 28 de febrero.
Una imagen publicada en redes sociales por las embajadas iraníes sitúa al presidente del Parlamento en el centro del equipo negociador iraní, mientras que el jefe de la diplomacia, Abás Araqchi, permanece en segundo plano entre tazas de té.
"Desde el asesinato de Larijani, Qalibaf ha aparecido como el nuevo rostro público del esfuerzo militar y diplomático de la república islámica", resumió Farzan Sabet, del Instituto de Altos Estudios Internacionales y de Desarrollo de Ginebra.
"Pero no hay que sobrestimar su influencia real, sigue respondiendo a instancias superiores", acotó.
Entre ellos figuran Mojtaba Jamenei y los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, de los cuales Qalibaf dirigió sus fuerzas aeroespaciales.
- "Negociador profesional" -
Aunque su viaje a Islamabad fue su primera aparición pública desde antes de la guerra, sus publicaciones en redes sociales han sido casi diarias.
Aunque la red X está bloqueada en Irán para los ciudadanos, es accesible para altos cargos como Qalibaf, quien publica declaraciones redactadas en un impecable inglés americano, que han suscitado dudas sobre su autoría real, porque no es conocido por hablar inglés fluidamente.
Sin embargo, su firmeza no deja lugar a dudas.
En respuesta a las amenazas de una invasión terrestre estadounidense, un mensaje publicado el 1 de abril en X afirmó: "Si vienes a nuestra casa (...) te vas a encontrar con toda la familia. Armados, preparados y dispuestos a todo. Adelante, te estamos esperando".
Según el diario Washington Post, su personalidad no dejó indiferente a la delegación estadounidense tras años en los que Estados Unidos no había tratado directamente con un alto funcionario iraní de primera línea.
"Impresionó al equipo estadounidense como un negociador refinado y profesional, y como el dirigente potencial de un nuevo Irán", según el diario.
- "Ambicioso y oportunista" -
Su experiencia civil y militar lo ha llevado a dirigir las fuerzas aeroespaciales de los Guardianes, la policía y luego la alcaldía de Teherán y ahora el Parlamento.
En un poder todavía opaco, aún es difícil saber si goza de la confianza de la nueva cúpula de los Guardianes, en particular de su comandante en jefe, Ahmad Vahidi, y del sucesor de Alí Larijani como jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohamad Baqer Zolqadr.
Con fama de ambicioso, se ha presentado varias veces a las elecciones presidenciales, como en 2005 frente al ultraconservador Mahmud Ahmadineyad.
Organizaciones de derechos humanos le han atribuido un papel clave en la represión de protestas, desde las manifestaciones estudiantiles de 1999 hasta el movimiento nacional de enero pasado.
"Se ha mostrado ambicioso y oportunista, pero también prudente, un rasgo que le ha permitido escalar hasta lo más alto de la estructura sin ser purgado, como tantos otros", señaló Sabet.
"Por lo tanto mostrará cierta flexibilidad para poner a prueba los límites de Washington y ver si puede sacar a Teherán de la guerra. Pero en general, se mantendrá dentro de los márgenes y se asegurará de que sus posturas sean avaladas por los actores claves del país", agregó el analista.
P.Lefebvre--SMC