Reclutas rusos relatan las presiones para ir a luchar a Ucrania
Alexei, un joven empleado de banca que quería eludir el servicio militar obligatorio en Rusia, evitó durante semanas el metro de Moscú y sus cámaras de reconocimiento facial. Hasta aquella noche nevada y con atascos de 2024 en la que tenía que ir a visitar a su madre.
Resignado a tomar el metro, dos agentes lo detuvieron en la siguiente estación. Menos de tres días después, el joven se encontró en una unidad militar cerca de la capital rusa para cumplir un año de servicio.
Al igual que otros reclutas rusos que contaron su experiencia a la AFP, Alexei -cuyo nombre fue modificado- habló bajo condición de anonimato para garantizar su seguridad.
Su caso ejemplifica el endurecimiento del sistema de reclutamiento militar en Rusia desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022.
Los hombres rusos cumplen un servicio militar obligatorio de un año durante el cual no combaten en Ucrania. Sin embargo, se ven sometidos a una fuerte presión para firmar un contrato con el ejército, y las formas de evitarlo son cada vez más escasas.
"Antes de 2022, existían muchas formas de evitar el reclutamiento sin hacer nada ilegal. Hoy en día, solo quedan unas pocas vías legales", explica a la AFP Artiom Klyga, abogado perteneciente al Movimiento de Objetores de Conciencia.
El ejército ruso necesita esos reclutas. El año pasado, firmó 422.000 contratos "de servicio militar", según el secretario adjunto del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvedev, lo que representa un descenso del 6% respecto a 2024.
- "Cifras récord" -
Antes era más fácil obtener una exención médica, pedir un servicio civil o eludir el servicio militar obligatorio continuando los estudios.
Desde la invasión de Ucrania, el reclutamiento estacional se amplió a todo el año, el límite de edad se elevó de 27 a 30 años y se implantó un sistema de convocatoria en línea.
Rusia movilizó a unos 295.000 hombres para el servicio militar obligatorio en 2025.
Según Timofei Vaskin, de la oenegé Shkola Prizyvnika (Escuela de Reclutas), la demanda de formas de eludir el servicio "aumentó considerablemente".
En Moscú, las cámaras de reconocimiento facial y una reforma del sistema de reclutamiento permiten ahora identificar más fácilmente a los refractarios y acelerar los procedimientos.
Una vez alistados, la presión para firmar un contrato completo suele comenzar en los días siguientes.
"Se les priva de medios de comunicación, sin acceso a sus padres, a las asociaciones de defensa de los derechos o a los periodistas", explica Klyga.
Una táctica habitual consiste en presentar el contrato militar como un empleo normal con un salario elevado, evitando las tareas rutinarias, señala Vaskin.
A otros se les promete puestos de conductores o auxiliares, o que el contrato será solo de corta duración.
"En consecuencia, los reclutas acaban participando en la guerra en cifras récord", afirma Klyga.
Y, una vez firmado el contrato, las promesas verbales se las lleva el viento.
- "No firmes nada" -
Nadie forzó a Alexei a alistarse, pero muchos le incitaron a hacerlo.
"Eres la persona que necesitamos, necesitamos a gente como tú", le decían sus instructores, prometiéndole un "puesto interesante".
Algunos miembros de su unidad aceptaron inmediatamente, y Alexei reconoce que también se lo pensó, y que ahora, una vez terminado el servicio militar, le cuesta encontrar trabajo.
Otro ruso que intentó eludir el servicio explicó a la AFP que no podía obtener ni carné de conducir ni pasaporte para viajar sin documentos militares.
Al final cedió y fue destinado a una unidad médica durante un año, donde conoció a soldados contratados que buscaban una forma de salir de allí.
"Ninguno de ellos quiere servir. Todos quieren marcharse", cuenta. Según él, algunos comandantes incluso le dijeron: "No firmes nada. No arruines tu vida".
En otras situaciones, las presiones son más fuertes.
Timofei Vaskin relata el caso de un recluta amenazado con ser detenido si se negaba a firmar un contrato. La organización de Artiom Klyga menciona a reclutas a los que se mantiene despiertos toda la noche con pesados trajes, obligados a cavar y luego a rellenar hoyos.
"No son necesariamente métodos de tortura directos, pero bajo una presión constante, acaban con una persona", señala el abogado, quien también menciona casos de firmas falsificadas en documentos de alistamiento.
Un recluta contó a la AFP que un hombre de su unidad llegó incluso a tragarse una aguja para que lo declararan no apto para el servicio.
A menudo, quienes acaban yendo a combatir a Ucrania no se lo cuentan a sus familiares. En algunos casos, los padres no descubren hasta después que su hijo ha muerto en el frente.
"Simplemente se van, y la familia no se entera hasta más tarde", afirma Klyga.
M.Johnston--SMC